top of page
Buscar

¡Adiós 2025!

  • Foto del escritor: Manuela Montoya
    Manuela Montoya
  • 2 ene
  • 2 Min. de lectura

Que fácil es huirle al papel. Lo he dicho antes y lo seguiré diciendo hasta el día que decida no temer.


Se cierra un año y lo que menos quiero hacer es un texto que termine en uno más del montón. Pero es inevitable. Somos lo que somos y pretender está pa recoger.


Este año han cambiado muchas cosas. Dejé un hogar para volver a otro. Es curioso como podemos formar hogar en distintos lugares, en distintos países, con gente distinta y aún así hacer que se sienta, de alguna forma similar. Hogar.


Aprendí que decir adiós no implica algo finito y que las conexiones que hacemos, si son verdaderas, perduran en el tiempo. Todavía no me acostumbro a extrañar y creo que nunca me acostumbraré. Pero quienes formaron parte de mi vida en este tiempo saben que viven, rent free, en mi cabeza y en mi corazón.


Volví. Todavía se me hace raro. Todavía hay gente que me pregunta el por qué. Tengo muchas respuestas y a la vez ninguna. Fue de esas decisiones que tomé porque se sentía que era lo correcto. ¿Qué si me arrepiento? No. ¿Qué si pienso en qué hubiera pasado si no? Todo el tiempo.


Pero pensar en el hubiera, como he dicho tantas veces, no vale la pena. (Aunque lo hago todo el tiempo. Irónico.)


Todavía me estoy acostumbrando a volver. Alguien me decía hace rato que cuando uno se va, es normal sentirse como un extraño, pero que uno nunca espera sentirse un extraño volviendo a casa. Pero pasa.


He retomado partes de mi vida que tenía en pausa y aún así me siento en pausa. Había soltado fantasmas que ahora vuelven, pero creo que solo tengo que aprender a convivir con ellos, aprender de ellos.


Este año aprendí que somos todo y somos nada. Que controlamos lo justo y necesario, pero la vida tiene una forma particular de meterse en el medio, cambiar planes, sueños, amistades. Últimamente le confío mucho a la vida, no sé si por miedo o por ilusión.


Tengo mucho que agradecer este 2025. A mi familia, a mis amigos, a todas las personas que han impactado de alguna forma este año tan difícil y cambiante. Sin ustedes nada de lo que ha pasado sería posible.


Me agradezco a mí misma, porque aunque me cueste decirlo, soy lo que soy y estoy donde estoy, en gran medida, gracias a mí. (Así que Manu confía que vamos y hacemos lo que podemos.)


Cerrando este momento íntimo/público, vuelvo al inicio: qué difícil es enfrentarme a escribir, porque aquí nada se oculta, es puro y si este año me ha enseñado algo es a ser más transparente, con lo que pienso, con lo que siento, tanto en mi vida personal, como profesional.


No me queda más que esperar este 2026 con los brazos abiertos y el corazón aún más. Ojalá que este año sea más amarillo que el anterior.


Ahora, solo espero que esta vez los deseos de las 12 uvas se cumplan un poquito más.


¡Feliz año nuevo a todos!

 
 
 

Comentarios


bottom of page